El Choque entre el Vacío y la Realidad
Durante la dinastía Sung, los filósofos neo-confucianos de la escuela Ch'eng Chu lanzaron ataques vigorosos contra el budismo. Aunque el budismo ya no dominaba políticamente, su influencia metafísica era tan profunda que los confucianos sintieron la necesidad de crear un sistema ético con bases filosóficas propias para contrarrestarlo.
Flora Botton Beja revela cómo muchas de estas críticas se basaban en malentendidos fundamentales sobre la naturaleza de la vacuidad y la compasión budista.
El cargo más serio contra los budistas no era metafísico, sino moral: se les acusaba de egoísmo por abandonar las responsabilidades sociales y familiares. Para los neo-confucianos, el jen (humanidad) implicaba cumplir con los deberes terrenales, mientras que veían la búsqueda budista del Nirvana como una huida cobarde de la realidad.
1. Sobre la Compasión: Los confucianos no lograron distinguir entre el jen activo y la compasión (karuna) budista, viendo esta última como pasiva.
2. Sobre la Mente: Chu Hsi criticaba la idea de "mente vacía" del Zen, sin comprender que se refería a la ausencia de apego, no a la estupidez.
3. Sobre el Mal: Mientras el budismo explicaba el sufrimiento mediante el karma, los confucianos lo atribuían a desequilibrios en la dotación material (ch'i).
Para los neo-confucianos, aceptar la realidad del mundo era un imperativo moral. Criticaban la doctrina budista de la ilusión porque, si el mundo es falso, entonces las relaciones humanas y la ética carecen de fundamento sólido. Sin embargo, paradójicamente, adoptaron conceptos budistas y taoístas para construir su propia metafísica del Li (Principio).
Como señala Sargent, se trata de dos actitudes fundamentales: la budista, que busca la identificación del individuo irreal con el Absoluto, y la confuciana, que subraya la importancia del individuo real en relación con el Absoluto natural. Ambas, a su manera, intentaron responder al misterio del sufrimiento humano.