Más allá del 'esto o lo otro'

La tolerancia como método de liberación

Representación artística del diálogo respetuoso entre tradiciones

A menudo confundimos la tolerancia con la indiferencia o la pasividad. Pensamos que ser tolerante significa "aguantar" lo que no nos gusta hasta que pase. Sin embargo, en el Budismo, la tolerancia es una herramienta intelectual y ética de alta precisión. No se trata de aceptar todo como igual, sino de comprender dónde reside la verdad en cada contexto.

El profesor Saeng Chandra-ngarm nos recuerda que el Budismo es una religión "mística" en el sentido de que no opera bajo la lógica profética de "esto o lo otro". Para el Buda, la verdad no es un monolito rígido, sino un espectro que incluye desde las convenciones sociales hasta la liberación absoluta. Esta flexibilidad cognitiva es lo que ha permitido al Budismo convivir durante siglos con el animismo, el politeísmo e incluso la magia popular sin entrar en conflicto violento.

"Uno debe conocer la aprobación y la desaprobación, pero nunca debe aprobar ni desaprobar ciegamente. Simplemente debe enseñar el Dhamma."

Las cuatro capas de la verdad

La clave de esta tolerancia radical reside en la distinción budista entre diferentes tipos de verdad. El Buda no rechazaba las creencias de otros, sino que las ubicaba en su nivel correspondiente:

Al entender que una creencia animista o un ritual puede tener validez en el nivel convencional o social, el budista no siente la necesidad de destruirlo. Solo mantiene la precaución de no tomarlo como el refugio último.

El Buda diplomático

Los textos canónicos muestran a un Buda extraordinariamente amistoso con maestros de otras sectas. Los visitaba, conversaba libremente y nunca menospreciaba sus verdades parciales. Si encontraba sabiduría en otra fuente, la aprobaba diciendo: "Esta es la Doctrina antigua". Incluso consideraba que otros caminos, aunque fueran desvíos, podían conducir eventualmente a la misma meta, aunque tardaran más tiempo.

Convivencia con lo "no budista"

Esta actitud explica fenómenos como el de Tailandia, donde el Budismo convive armoniosamente con el culto a los espíritus locales y las prácticas mágicas. Para el budista tailandés, honrar a un espíritu del bosque no contradice su refugio en el Buda; es simplemente una forma de respeto hacia las divinidades menores que, al igual que los humanos, están sujetas al ciclo de renacimientos.

Incluso la magia, que teóricamente contradice la idea de buscar refugio en uno mismo, se integra en la práctica popular mediante amuletos y cantos en pali. El Budismo no lucha contra estas creencias porque entiende que, para muchas personas, son escalones necesarios o consuelos válidos dentro de la verdad convencional.

Una religión centrada en el intelecto

A diferencia de las religiones basadas exclusivamente en la fe revelada, el Budismo pone un énfasis enorme en el razonamiento y la verificación personal (ehipassiko: "ven y ve"). Las religiones centradas en el intelecto tienden a ser más tolerantes porque entienden que el "error" no es algo pernicioso que deba erradicarse, sino simplemente una manera diferente de ver las cosas que aún no ha llegado a la claridad plena.

Aplicación en nuestra vida

En nuestras discusiones diarias, podemos aplicar esta "tolerancia radical". No necesitamos convertir a nadie ni demostrar que estamos "en lo cierto" a toda costa. Podemos reconocer la verdad parcial en la opinión del otro (su verdad convencional o empírica) sin abandonar nuestra propia comprensión más profunda. Esto transforma el debate en diálogo y la confrontación en aprendizaje mutuo.

Conclusión: La paz a través de la comprensión

La tolerancia budista no es una rendición de principios, sino una expansión de la conciencia. Al dejar de juzgar cada creencia ajena como "buena" o "mala" en términos absolutos, ganamos la libertad de interactuar con el mundo tal como es. Como decía el Buda, incluso Devadatta, quien cometió graves crímenes contra él, alcanzaría la iluminación en el futuro. Si hay espacio para la redención hasta en el peor enemigo, cuánto más espacio debe haber para la comprensión de las diferencias cotidianas.

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