Shanghai reinterpreta la cultura oriental
Si la antigua Ruta de la Seda conectaba Oriente y Occidente a través de camellos y caravanas, la "Nueva Ruta de la Seda" tiene a Shanghai como su principal nodo digital y cultural. Aquí, la cultura oriental no se conserva en formol, sino que se reinventa constantemente a través del arte contemporáneo, la tecnología y la globalización.
Shanghai es el laboratorio donde la caligrafía se encuentra con el código informático, donde la ópera de Pekín se mezcla con el electrónica y donde el budismo se adapta a la vida en una megaciudad. Es la reinterpretación viva de lo que significa ser oriental en el siglo XXI.
En distritos artísticos como M50 o el West Bund, artistas chinos utilizan medios digitales para explorar temas tradicionales. Proyecciones de sutras sobre edificios industriales, esculturas de Buda hechas con componentes electrónicos o instalaciones de té interactivo son comunes. Este arte no rechaza la modernidad, la usa para hablar de la eternidad.
Shanghai demuestra que globalización no significa occidentalización. Al contrario, la ciudad exporta su propia visión del mundo. El éxito de marcas de lujo chinas, de cineastas locales y de pensadores budistas modernos muestra que Oriente tiene mucho que decir al mundo, pero lo hace desde su propia voz, no imitando la ajena.
Aplicaciones de meditación, templos virtuales y comunidades online de estudio budista tienen su epicentro en ciudades tecnológicas como Shanghai. La "Ruta de la Seda" actual es de fibra ó